Por Eddy Kühl
Leoncio Sáenz nació el 13 de enero de 1935 en el vallecito de “Pacsila” (Pac-frijol, Sila-escaso. Valle escaso en frijoles según la lengua matagalpa) municipio de Matagalpa. Sus padres fueron Víctor Manuel Sáenz y Leoncia Sáenz Picado.
Desde su infancia fue atraído por las ceremoniales actividades religiosas que pronto empezó a reflejar en sus dibujos, pues vivió sus tiernos años en esos “valles de los cheles” con bellos nombres como: Pacsila Ocotal Espeso, Llano Grande, Sitio Viejo sus habitantes son parientes entre sí, pues los apellidos, Sáenz, Zeledón, Montenegro, Chavarría, Castro, Centeno se repiten y entremezclan.
Leoncio refiere que en su niñez era corriente acompañar a la abuela y tías a rezar El Ángelus a la puesta del sol, novenas y el rosario, en la noche oír cuentos de miedo, asistir a tertulias en la noche para escuchar a los tíos tocar guitarra, mandolina, acordeón y violín, música de mazurcas propia de la región…se bailaba el fandango, el cupe, el pasillo, mazurcas y el vals.., los varones tomaban chicha bruja en calabazas. En los ratos libres del dia los niños jugaban juegos de prenda, o “el león y las mulas”, tradición familiar de los bisabuelos de cuando bajaba el jaguar de la montaña.
“Mi abuela vestía esplendorosos trajes bordados en hilo de oro…y una gran mantilla de seda sobre sus hombros…Usaba zapatos de charol con hebillas de plata y finísimas medas de seda, adornaba su cuello una cadena de oro con un camafeo de nácar…el peinado de largas trenzas formando un moño que adornaba con una peineta de carey…con flores de jazmín, heliotropos y resedas de sutil aroma”. Usaba perfumes de fragancias de oriente en especial Agua de Kananga, Lilas de Persia, Céfiro Oriental, Rosa de Oriente
En las fiestas familiares había comilonas de atol de maíz tierno, tomaban café o pinolillo con rosquillas y hojaldras hechas en casa, chicha colorada de maíz, agua de Loja con jengibre. Refiere el mismo Leoncio: “Visitaban a los enfermos llevando candelas y rezando, ayudando a decir misa o o acompañando a los muertos hasta el cementerio correvientos de Piedradeagua, allí no faltaba aquella oración que compuso el Rey David en sus salmos: De profundis clamatus meun y otras oraciones antiquísimas para alivio y descanso de las benditas animas del purgatorio… Por las tardes sentado en el umbral de la puerta…escuchando música de Mozart, Juan Sebastian Bach, etc. viendo la puesta del sol hasta que se hacía noche”(del libro “Y fuimos trece” de Efrain Saenz, pp. 81-89). Todas esas experiencias las refleja Leoncio en sus originales dibujos.
En 1948 el Obispo de Matagalpa Octavio Calderón y Padilla descubrió sus dotes artísticas y le dio una beca para sus estudios de primaria en el Colegio San Luis Gonzaga en la ciudad de Matagalpa. Allí le conocí, yo también era bueno al dibujo, aunque él estaba en grados superiores coincidíamos en la clase de dibujo. que impartía la señorita Rosalpina Arnesto, recuerdo que en un concurso de pinturas al final del año, yo estaba esperanzado ganar el premio, pero para mi sorpresa la ganó un muchacho del “valle de los cheles” llamado Leoncio Saenz, y con mucha razón, sus dibujos eran originalísimos, vistosos y de gran colorido.
Luego pasó a la ciudad capital, allí estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde fue discípulo del Maestro Rodrigo Peñalba, y se graduó. A finales de los sesenta fue miembro fundador del Grupo Praxis, y de la Galería del mismo nombre, también de la Unión Nicaragüense de Artistas Plásticos “Leonel Vanegas
Desde 1958 participó en exposiciones colectivas y personales en Guatemala, México, Estados Unidos, España, Puerto Rico, Brasil, Chile, Unión Soviética, Mozambique, Taiwán. Bulgaria, Alemania; y en ciudades como Madrid, Sevilla, Las Canarias, Barcelona, San Salvador, San José Tegucigalpa, Sao Paulo, La Habana
Fue Director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional: un ex alumno recuerda que les decía: “Muchachos escuchen, tengan paciencia y estudien mucho”
Recibió muchos premios en su carrera de gran labor artística, así en 1963 participó como dibujante en la exposición de Madrid “Arte de España y América” donde representó a Nicaragua junto al gran pintor Armando Morales.
En los años ochenta viajo a Alemania Oriental a un simposio internacional del Grabado
1981. Premio en pintura en el Certamen Nacional de Ares Plasticas, en Managua
1984. Premio en Pintura Grabrovo en el Simposio de Pintura en Bovenzi, Bulgaria
En 1988 recibió la Orden Cultural Rubén Darío. Ese mismo año se lleva a efecto una exposición suya en el Teatro Nacional de San Jose, Costa Rica.
En 1999 la Galería de arte “Epikentro”, inicio un ciclo de exposiciones con pinturas de Leoncio. Auramarina Espinoza, directora de Galería Epikentro en esa oportunidad escribió: “Además de gran pintor y alumno distinguid de Rodrigo Peñalba a Leoncio se le considera en nuestro país como el “Padre del Dibujo”. La crítica de arte, Marta Traba, afirmó, que los dibujos en blanco y negro de los años sesenta de Sáenz, encierran una tremenda vigorosa fuerza. Leoncio Sáenz, además de insigne dibujante y destacado muralista, ha incursionado con relativo éxito en la Escultura. Como muralista, pintó sendos murales en los extremos Norte y Sur del Supermercado Plaza España, el mercado español y el tiangue indígena, en estilizados dibujos coloreados. Esta obra es considerada por el autor como su “Capilla Sixtina”. La presente muestra, abundante en temas bíblicos, retoman el gran formato amuralado, ahora en tela, con su ya conocido sello personal de hábil manejo de la simbología en la composición y el diseño haciendo uso del color en el dibujo”
En el 2000 fue declarado Ciudadano del Siglo por la organización Fundemos y también por el Instituto Cultural Rubén Darío.
En una exposición conjunta de orfebrería, plásticas y escultura, en 2002 Leoncio Saenz hizo una reseña del arte nacional, mientras Abel Vargas reseño sobre la nueva dimensión de la pintura primitivista
En 2007 fue nominado por la comisión nicaragüense de la UNESCO para el proyecto de declaratoria como Tesoro Humano Vivo
ESTILO PROPIO
Leoncio Sáenz por medio de su pintura logró rescatar símbolos de la cultura prehispánica y colonial creando con ello bellísimos murales donde refleja el mestizaje propio de América, con la finalidad de difundir las expresiones folclóricas de los pueblos nicaragüenses.
Leoncio recupero el arte indígena prehispánico de Nicaragua, es decir nuestra identidad autóctona, “escurcador” de nuestro pasado indígena, en resumen es considerado como el mayor dibujante del país.
La crítica de arte argentina Maria Taba cataloga su pintura como una de las “variables posibles entre el postcubismo y el pop” del arte de la America Latina
Rescató también la religiosidad popular de nuestra cultura mestiza, es decir lo indígena y el catolicismo colonial español. Fue el creador de una pintura que reúne leyendas del mundo prehispánico y colonial, de dibujos relatan sus mitos e historias. Leoncio es una leyenda en el mundo de la plástica nicaragüense por su dibujo de líneas puras, expresivas y meditadas.
Leoncio introdujo en su pintura elementos de la cerámica indígena, nuestros jeroglíficos y pinturas rupestres precolombinas, le encantaba el arte precolombino maya, azteca, y el matagalpa de Chaguitillo, y dicho con sus propias palabras “nuestras verdaderas raíces”.
Por su lado, su amigo Francisco Montenegro refiere que:
“Leoncio en los años sesenta vivió en Matagalpa en el barrio San Martin, vecino a mi barrio de Guanuca donde pasó casi desapercibido, hasta que los dueños de Casa Mantica lo contrataron para pintar los murales en la cadena de supermercados ”La Colonia” en Managua y fue un éxito, pues tenía muchas cualidades en su estilo único, siendo el mismo su creador. No se le ha dado su lugar a Leoncio, solo leí unas líneas haciendo mención a Leoncio Saenz, escritas por el historiador matagalpa Eddy Kuhl, entre otros personajes famosos de matagalpa. Saenz fue creador del estilo de dibujo indigenista, debería ser fuente para trabajo investigativo de estudiantes de artes Plasticas. Era Leoncio Saenz un hombre humilde, un poco extraño, usaba el pelo largo y su vestimenta era más humilde todavía, no tuvo en ese tiempo el reconocimiento merecido. Ojala algún dia podamos ver en la entrada de ”Pacsila” o en alguna calle o parque de Matagalpa, algún busto o algo parecido, dedicado a este artista que murió abandonado y en el olvido en 2008.”
Mary Liniel Zambrana, quien conoció a Leoncio, refiere en sus primeros años en Managua Leoncio pintaba sobre plywood, catrinite con mezcla de yeso y arenilla es decir dibujos planos, y a veces incisos. Ella cree que las obras con óleo sobre tela, que fueron hechos con el auspicio de materiales de la Galería Epikentro, tienen origen en la propuesta que Leoncio recibió de dos amigos, dueños de un “Antigüedades La Botija” en el antiguo Grand Hotel, quienes le dieron los primeros bastidores entelados para que se animara a “probar” de nuevo, la técnica relegada desde hacía más de 50 años. El primer cuadro lo tituló “Pájaro Mágico”, comprado por Mercedes Stadthagen. También nos recuerda la ayuda del benefactor, Carlos Garzón Bellanger, quien le facilito la casa en El Rosario, Carazo, y adquirió algunos de sus cuadros. endo algunas obras. Leoncio pintó en el Cementerio General de Managua, el mural “Jesús en el Sepulcro” o no sé, si el nombre es, “La resurrección de Jesús”, precisamente por encargo de Carlos Garzón, porque ahí estaba el terreno sepulcral de esa familia, y en ese sitio pocos años más tarde fue enterrado el benefactor.
En Nicaragua se encuentran obras de Saenz en: el Banco Central. Museo Julio Cortázar, Centro de Convenciones Olof Palme, Supermercado La Colonia Plaza España, Banco Nicaragüense, Restaurante Los Ranchos, Teatro Nacional Rubén Darío, Ministerio de Relaciones Exteriores, y antiguo Banco del Café, y en múltiples colecciones privadas.
Leoncio Saenz obtuvo en Nicaragua, entre otros premios en pintura, los siguientes: 1981 Certamen Nacional de Artes Plásticas, Premio en Pintura. 1982- Certamen Nacional de Artes Plásticas: “Luchamos Por la Paz y la Soberanía” Premio en Dibujo. 1988 Orden Independencia Cultural “Rubén Darío”. 1997
Miembro Fundador de la Asociación Nicaraguense de Artistas Visuales, de la Unión Nacional de Artes Plásticos
Era muy sincero, valiente y “rajatablas” para hablar, decía lo que sentía sin tapujos. Como muchos grandes artistas, Leoncio tuvo serias dificultades económicas, los intermediarios ganaban mas plata que Leoncio con la venta de sus cuadros, así en sus últimos años tuvo que salir de Managua por dificultad para pagar su habitación, y se mudo a El Rosario, Carazo, donde ganaba su vida enseñando pintura por un tiempo. Luego se enfermo gravemente, y opto por regresar a Matagalpa donde su familia le dio alojamiento
Murió a los 74 años de edad el 8 de Julio del 2008 en la ciudad de Matagalpa, siendo enterrado en el Cementerio Municipal, al cual asistimos sus amigos matagalpas caminando el funeral desde la Catedral al cementerio.
Entre sus obras podemos mencionar: “El Tiangue” o mercado indígena, en el Supermercado Mantica en Plaza España, son murales con rayas hendidas eran las pinturas rupestres; “La Anunciación a la Virgen María”; “Moisés recibiendo las tablas de la ley; “La conversión de San Paulo en camino a Damasco”: “La puesta en el sepulcro”; el monumento a los “Héroes de Batahola” en las cercanías del Olof Palme, el mural “Jesús Desciende de la Cruz y Resucita” en el Cementerio Occidental de Managua, entre otros.
Lo último que hizo dentro de la pintura religiosa fueron las ilustraciones para la Biblia presentada en Galería Epikentro.
Yo poseo en mi biblioteca el “Nacimiento de Jesus en su pesebre”, firmado por Leoncio en 2004.
Notas.
“Leoncio, el Tigre de Pacsila”, y yo estamos emparentados por el lado Zeledon, nuestro común tatarabuelo era Tomas Zeledon, le decían “El Matatigre” porque una vez allí por 1835 sorprendió en su finca en Pacsila a un jaguar atacando a un muleto, el jaguar había bajado de la montaña donde ahora es Selva Negra, como no andaba arma le agarro por la cola, le hizo girar y le estrello contra una piedra, el campista que le acompañaba llevo la noticia a Matagalpa, y desde entonces les encajaron a estas zeledones el mote de “Los Matatigres” (Tomas, Marcelino, Francisco Zeledon) y a sus descendientes como: Leoncio, Efrain, Saul, y yo. (Mi bisabuela Valentina Zeledon, de Ocotal Espeso, era hija de Tomas).
2. PACSILA. El verdadero nombre del valle es Pacsila, viene de la “lengua indígena matagalpa” Pac-frijol, Sila-escaso, o sea “valle escaso en frijoles”, es decir que no se dan bien los frijoles.